Historias

En sus propias palabras

Libre de la prisión

No se podía mover. Atrapado en su cama, víctima de una grave enfermedad, el señor Wu* también había perdido una buena parte de la memoria.

Aunque el señor Wu no creía en Dios, su esposa era adventista. Por ello, mientras ella escuchaba fielmente en su teléfono celular un programa radial diario por Internet (producido por jóvenes adventistas de su región en el noreste de la China), se sentó junto a su esposo, con la esperanza de que los mensajes tocaran su corazón.

Sus sosegados esfuerzos comenzaron a surtir efecto: El señor Wu comenzó a tratar de memorizar los versículos bíblicos que escuchaba cada día. Como esa era su única actividad, cada vez le dedicaba más tiempo.

Fue un milagro sentir un día que recuperaba la memoria. Después de un tiempo, también recuperó la capacidad de moverse y caminar.

El señor Wu comenzó a acompañar a su esposa a la iglesia todos los sábados, con el objetivo único de memorizar el Padrenuestro. Después de varios meses, respondió al llamado de Dios y tomó la decisión de ser bautizado. Parecía ser que la alegría plena había regresado a la casa de los Wu.

Dos días después, el señor Wu falleció repentinamente.

“Falleció con el corazón en paz”, dice uno de nuestros productores en China. Gracias sean dadas a Dios”.

* No es su nombre real.

 


 

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Mother and child listening to radio in front of simple home.

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