Historias

En sus propias palabras

Un experto en tecnología dedicado a Dios

El budismo está profundamente arraigado en la cultura y la historia Myanmar (antes, Birmania), dado que alcanza a aproximadamente al noventa por ciento de la población. Cada ciudad o aldea cuenta con un monasterio, donde habitan monjes budistas, y los santuarios o pagodas son sumamente visibles a lo largo y a lo ancho del país. A un forastero que observe el país le puede parecerle casi imposible hallar cristianos en una nación budista, o al menos alguien que se sienta cómodo en contar a otros de sus creencias.

Thang Pau, sin embargo, no tiene duda alguna. Pau, que es adventista de segunda generación, ha estado compartiendo públicamente su fe durante casi veinte años. Su bisabuelo fue uno de los primeros conversos cristianos en el noroeste de Myanmar. Sesenta años después, el padre de Pau se convirtió al adventismo, después de conocer la iglesia gracias a un pastor que lo animó a estudiar la doctrina adventista en una escuela secundaria adventista, donde más tarde fue bautizado.

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En una nación budista como Myanmar, es más bien difícil hallar programas adventistas de radio o televisión, en especial en las aldeas rurales. Una de las pocas transmisiones cristianas que está disponible es La voz de la esperanza Myanmar, que está afiliada a Radio Mundial Adventista. Pau creció escuchando ese programa, dado que uno de los locutores era amigo de la familia. Disfrutaba de escuchar las transmisiones y apreciaba esos singulares programas.

Como alguien a quien siempre le había gustado la música, Pau sabía que quería usar su pasión para servir al Señor. Cuando La voz de la esperanza Myanmar comenzó a buscar un voluntario que conociera de música, él vio que esta era finalmente la oportunidad de usar su talento para trabajar por el Señor. A pesar de ser un cargo no remunerado, dice: “Me sentía feliz de ser voluntario, porque así podía usar mi talento para Aquel que me ama tanto que murió por mí en la cruz”. Menos de un año después de comenzar a colaborar como voluntario, se pudo conseguir más fondos, y Pau fue contratado como técnico asistente; años después, se convirtió en director del estudio, técnico y administrador web.

Pau trabajó para La voz de la esperanza Myanmar durante 19 años, y durante todo ese tiempo, vio incontables maneras en las que el ministerio radial ofreció esperanza a cientos de personas. Pau describe de qué manera el programa ha penetrado inclusive a través de los muros de las prisiones del vecino país de Tailandia. “La radio”, explica Pau, “no tiene fronteras, no tiene límites. Penetra más allá de las diferencias culturales”.

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Además de compartir su fe mientras trabajaba para La voz de la esperanza Myanmar, Pau decidió usar sus habilidades y conocimientos técnicos para compartir el evangelio al iniciar un blog. Añade Pau: “Dado que el mundo está cambiando a gran velocidad, tenemos que ponernos en sintonía con el mundo”. Pau escribe en su blog sobre educación para la salud y las transmisiones de La voz de la esperanza Myanmar, y también escribe sermones. Según el Banco Mundial, solo el uno por ciento de la población de Myanmar usa Internet, muy por detrás de otros países vecinos del sudeste asiático. Aunque la penetración de Internet es reducida, Pau espera que “todo el que tenga la oportunidad de ver el blog pueda sacar algo de él”.

Hace poco, Pau aceptó un nuevo puesto en el Seminario Adventista de Rangún, donde trabaja como profesor de informática, técnico y administrador de la web. Durante los años que trabajó en La voz de la esperanza Myanmar, su papel favorito fue el de técnico, dado que esto le permitió usar sus conocimientos para crear y grabar piezas musicales.

Mother and child listening to radio in front of simple home.

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