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Entrada a “La Tierra del Dragón”

El reino de Bután está encerrado en un extremo de los Himalayas Orientales, entre la China y la India. Conocido en el idioma local como “La Tierra del Dragón”, el país estuvo cerrado a las visitas del exterior hasta mediados de la década de 1970, y los televisores recién llegaron al país en 1999. Hoy día, Bután llama la atención por haber acuñado el término “Felicidad Nacional Bruta”, y por contar con maravillas nacionales tales como el monasterio sobre al acantilado conocido como “Nido de Tigre”, entre otras.

Aunque la población es reducida —menos de 750 mil habitantes— abarca a dieciséis grupos étnicos. El budismo está profundamente arraigado, y una ley anti-conversión limita grandemente la posibilidad de que los cristianos tengan sus cultos abiertamente. Hay más de una decena de pequeñas congregaciones adventistas en Bután, pero suelen reunirse discretamente en casas particulares o zonas aisladas. El líder adventista asignado al territorio vive en otro país, y lleva a cabo viajes breves a través de la frontera para atender las necesidades de los miembros. En muchas ocasiones, se ve obligado a caminar diez horas ascendiendo por las riberas de los ríos para llegar hasta las comunidades.

“Hace mucho que queríamos comenzar a producir programas en Bután —dice Dowell Chow, presidente de Radio Mundial Adventista—. Las condiciones en la región son muy  precarias. Los obreros trabajan en condiciones sumamente extremas, y se ven rodeados de violencia e inestabilidad. La tarea de compartir libremente el evangelio por medio de la radio representa una ilustración clásica del eslogan de AWR: ‘Sin muros, sin fronteras, sin límites’”.

Después de una extensa búsqueda, finalmente se reunió a un grupo de potenciales productores. De los doce productores y técnicos, dos nacieron en Bután y hablan el idioma oficial, el dzongkha. Otros son obreros bíblicos del que hablan el hindi o el nepalés. Algunos viven allí mismo en Bután, mientras que otros residen en lugares cercanos al país.

AWR proveyó todos los equipos para el estudio, su instalación y la capacitación del joven equipo, cuyos integrantes tienen en su gran mayoría menos de 40 años. Podrán hacer uso de una gran colección de guiones de un experimentado productor de Nepal, y los programas iniciales serán transmitidos por onda corta y en línea.

“Estas personas tan jóvenes están interesadas en la radio, porque sienten que es una excelente manera de entrar en Bután, algo que no pueden hacer desde adentro —explica Chow—. Existe la enorme necesidad de temas de vida familiar, consejos sobre el matrimonio, la educación de los hijos, la salud, toda clase de cuestiones sociales y, obviamente, charlas religiosas y devocionales. Me siento increíblemente animado por este gran avance”.

Surachet Insom, director regional de AWR en Asia Pacífico, añade: “Dios ama y cuida de los butaneses, por más que sean pocos y a pesar de las obstáculos de Satanás. Por favor, tenga presente al nuevo estudio de Bután en sus oraciones, y en sus contribuciones financieras para AWR”.

Mother and child listening to radio in front of simple home.

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