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Consolémonos mutuamente

Cada martes a las siete de la mañana, comienzan a llegar múltiples llamadas telefónicas, mensajes de texto y de Facebook a “Duhumurizanye”, en Kigali (Ruanda). Para entonces, el programa (cuya traducción sería “Consolémonos mutuamente”) ya ha estado en el aire durante una hora en la FM 106.4, Ijwiry’ Ibyiringiro (Radio La Voz de la Esperanza).

Veinte años después del devastador genocidio de 1994, los ruandeses siguen adelante con los esfuerzos de sanar de la tragedia, y Ijwiry’ Ibyiringiro está haciendo una contribución esencial en ese proceso. Durante el momento de llamadas del programa del martes, los oyentes comparten no solo sus testimonios personales, sino que también brindan apoyo financiero a los sobrevivientes, los huérfanos y las viudas, no importa cuál sea su afiliación religiosa.

“Algunos oyentes están listos para contar terribles historias de lo que  han vivido durante el genocidio, y de la manera en que Dios los rescató —dijo el gerente general Prince Bahati—. Una señora llegó a nuestro estudio y contó que estaba visitando al hombre que había matado a los padres de ella, y llevándole comida en la prisión. Fue tan emocionante que los presentes no se pudieron contener. Estaban llorando, porque no podían entender semejante valor”.

La emisora también lleva a cabo eventos anuales que tienen por propósito unir a los oyentes; las reuniones atraen a funcionarios de gobierno, agente de diversas denominaciones religiosas, ricos y pobres, jóvenes y adultos. El personal escoge un lugar de sobrevivientes del genocidio, y allí se brindan palabras de reconciliación.

                “Hay algunos que creyeron que no podían regresar a la iglesia porque vieron que algunos líderes se involucraron en la matanza —dice Bahati—. Después de escuchar nuestra emisora y participar de los programas, han descubierto que han sido transformados y han vuelto a orar en la iglesia sin preocuparse de quién está a su lado”.

En esos eventos comunitarios, los oyentes también patrocinan proyectos para ayudar a los sobrevivientes del genocidio. En 2011, los asistentes se reunieron en una aldea y juntaron casi seis mil dólares. El dinero fue usado para financiar un proyecto de una plantación de piñas para cincuenta jóvenes huérfanos del genocidio. Al año siguiente, después de escuchar el testimonio de un joven que sufría de fallas renales, los oyentes juntaron casi tres mil dólares para ayudarlo a continuar su tratamiento.

Ijwiry’ Ibyiringiro tiene un perfil elevado en Ruanda. Se estima que sus transmisiones alcanzan al 65 por ciento de la población, y ha recibido varios premios del gobierno en áreas de salud y medio ambiente, así como un premio de medios de la población de parte del Fondo Poblacional de las Naciones Unidas. La emisora también recibe a dignatarios de alto nivel, tales como ministros de gobierno y directores generales de diversas agencias. Bahati dice: “Ha sido un placer ver de qué manera respetan nuestra estación, y cómo aceptan que, como les contamos, cada programa comienza con una oración”.

Los viernes de noche, un programa de discusión de la Escuela Sabática en idioma kiñaruanda a menudo recibe más de veinte llamadas por hora (además de los mensajes de texto de Facebook). El programa se ha convertido en una plataforma donde los oyentes pueden formular preguntas, que a menudo son respondidas por otros oyentes. “Ese enfoque compartido ha atraído inclusive a los no adventistas, algunos de los cuales solicitan un ejemplar de la Guía de Estudio de la Biblia de la Escuela Sabática”, dice Bahati.

La estación solo comenzó a informar de los bautismos en 2012, pero en ese breve período de tiempo, ya ha sido responsable de casi trescientos. Esos resultados inspiran no solo a los seis integrantes permanentes del personal, sino también a los más de cuarenta voluntarios que dedican su tiempo y capacidades para hacer que los programas lleguen al aire.

Esperanza. Consuelo. Reconciliación. Apoyo. Ijwiry’ Ibyiringiro es un modelo que todos haríamos bien en seguir.

Mother and child listening to radio in front of simple home.

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