Historias

En sus propias palabras

Un campo misionero en la puerta de casa

“Llama a los cristianos; ellos nos ayudarán”.

Una maravillosa historia de AWR, pero una que no tuvo lugar en un país extranjero. Es verdad que incluye a budistas e hindúes. Incluye también gente de la tribu karen, de Tailandia, y vietnamitas y nepaleses nacidos en Bután, pero estos fascinantes eventos se produjeron aquí en los Estados Unidos.

La chispa del servicio que incluyó estos magníficos eventos se inició en los corazones de Fabian Reid y Brian Jobe. Ambos son miembros de la iglesia adventista de Greensboro, en Carolina del Norte, y sienten un deseo ardiente de ganar almas para Cristo. Por medio de sus esfuerzos y el trabajo conjunto con Radio Mundial Adventista, en los últimos años se han iniciado tres nuevas iglesias.

Hace algún tiempo, un número de familias vietnamitas se mudó a Greensboro. A estas le siguieron muy pronto muchas familias de la etnia Karen, que habían pasado años en campos para refugiados de Tailandia. Reid y Jobe —nuestros guerreros por el Señor en esta historia— no hablaban ni vietnamita ni tailandés, pero eso no los detuvo. Pronto descubrieron que AWR tenía programas basados en la Biblia en ambos idiomas, y que estos eran perfectos para esos grupos de inmigrantes.

Hace unas semanas dediqué un tiempo para conversar con Naygay, quien fue una de las primeras de la etnia karen en entregar su corazón a Dios. No fue fácil para ella dejar el budismo. Además de eso, los vínculos familiares son estrechos: la gente de su país funciona como una unidad familiar y, en muchos casos, varias generaciones viven bajo el mismo techo.

Esto, sin embargo, no detuvo a Naygay una vez que escuchó que la voz de Dios la llamaba. Puso los programas de AWR, y el resto de la familia, incluido su esposo, comenzaron a escucharlos. Hasta la fecha, con excepción de uno, todos los demás integrantes de la familia se han hecho adventistas. Y estoy seguro que el que falta es tan solo cuestión de tiempo. La congregación karen sigue creciendo, y la congregación vietnamita también.

Hace poco, el gobierno de los Estados Unidos reubicó a una población de habla nepalí  en Greensboro. Esas personas de escasos recursos pasaron veinte años en un campo de refugiados de Nepal después de ser sacados de Bután, su país natal.

Aunque Reid y Jobe tenían diversos materiales, además de los programas de AWR, para ayudarlos a trabajar con los otros dos grupos, no tenían nada en absoluto para los refugiados nepalíes y tampoco hablaban ni una palabra en esa lengua. Esto representaba un gran problema, pero sabían que Dios los ayudaría.

Una vez más, visitaron el sitio web de AWR y se emocionaron al descubrir programas en el idioma de esos desplazados. Descargaron los episodios y comenzaron a pasarlos en cada oportunidad, es decir, muchas veces al día. Lo que sucedió es que Reid y Jobe se habían ofrecido como voluntarios para trasladar a esa gente para todas sus necesidades, que eran muchas.

Pronto se corrió la voz: “Llamen a los cristianos, que los van a ayudar”. ¿Puede imaginarse ser el único medio de transporte para toda la comunidad? Reid me confió: “Tantas veces tuvimos que caer de rodillas, porque no sabíamos qué hacer”.

Según Jobe, “teníamos a una audiencia cautiva, porque algunos viajes llevaban cuatro horas tan solo de ida. ¡Nuestros amigos escuchaban el mensaje adventista de Dios todo el tiempo! Dos años de duro trabajo han dado resultados. Ahora, sesenta personas están asistiendo a la iglesia todas las semanas.

Los métodos de Jesús han probado ser altamente exitosos en Greensboro: Elena White escribe en El ministerio de curación: “Solo el método de Cristo será el que dará éxito para llegar a la gente. El Salvador trataba con los hombres como quien deseaba hacerles bien. Les mostraba simpatía, atendía a sus necesidades y se ganaba su confianza. Entonces les decía: ‘Sígueme'”.

Aunque cada nuevo creyente tiene un testimonio, estas personas son muy tímidas para compartir su historia, pero al final tuve algo de éxito.

El esposo de Lidia bebe en exceso, y eso se transformó en una tremenda carga para ella, tanto así que ella ingirió veneno para quitarse la vida. Reid dijo: “El Señor orquestó cada uno de nuestros movimientos ese día, de manera que llegamos a su hogar justo a tiempo. La hallamos tirada en el piso con espuma en todo su rostro y labios. La alcé en mis brazos, corrí hacia la camioneta y la coloqué adentro, sin saber siquiera si estaba viva. Jamás había andado por la ciudad con todos los semáforos en verde… ¡hasta esa noche!”

Lidia estaba viva, pero le llevó tiempo recuperarse. Mientras estaba en el hospital, Reid y Jobe le dieron un iPod con la Biblia y programas de AWR. ¡A ella le encantaron! Para el final de su estadía, había tomado la decisión de ser adventista.

La silenciosa historia detrás de la escena es que Lidia se había hecho cristiana y miembro de otra denominación unos dos años antes, y que esa iglesia le había dicho que no había que creerles a los adventistas. Pero mientras estaba en el hospital, ningún líder de esa iglesia la visitó. Se corrió la voz entre los miembros, y pronto 18 personas de la ex-iglesia de Lidia decidieron acompañarla en su nuevo compromiso con la Iglesia Adventista.

Lidia sigue orando por su esposo, pero ahora está afirmada en el Señor y recibe renovadas fuerzas todos los días del Espíritu Santo.

Se me dijo que una niña de 12 años llamada Biswa, que era de una familia hindú, había decidido seguir a Cristo. Había estado escuchando los mensajes de AWR, y estaba convencida de que lo que creía su familia hindú no era correcto. Era una decisión casi imposible de tomar en una familia de ese tipo, pero Dios es un obrador increíble de milagros: la familia le dijo que estaba bien si ella quería unirse a la familia de Dios.

La historia se pone aún mejor. Justo antes de escribir este artículo, fui al hogar de Biswa para reunirme con ella y sacar unas fotografías para que ustedes también pudieran conocerla. Al llegar a la puerta, fui saludado por un integrante de la familia y entonces por el padre de la jovencita, que se llama Nar. Le hice unas pocas preguntas a Biswa, y entonces comencé a hablar con su padre. Finalmente le pregunté qué pensaba de la decisión que  había tomado su hija. Me dijo: “Me gusta su decisión; creo que yo también me voy a unir a la iglesia”. Entonces le pregunté: “¿Qué va a pensar su esposa?” Su respuesta me entusiasmó aún más: “Creo que ella también me va a acompañar”.

Parece que habían estado disfrutando de los mensajes de AWR junto con Biswa. Dios había llegado a los corazones de estos hindúes gracias al compromiso con el Señor de una jovencita de 12 años.

Espero que comprendan que sus oraciones y su apoyo financiero para AWR ha hecho que esta historia hoy sea una realidad. Muchas gracias por sus ofrendas de amor.

Mother and child listening to radio in front of simple home.

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