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Frente al mayor campo misionero

 “Soy fiel oyente de sus programas de radio —expresaba la carta proveniente de la China—. Sus mensajes me confortan, y la Biblia realmente purifica mi corazón. Por lo tanto, mi vida es feliz y tiene sentido. Gracias a sus grandes esfuerzos, el amor de Dios se ve reflejado en sus mensajes. Cada oyente es bendecido por las transmisiones de onda corta. Les escribo en nombre de los miembros de mi familia para darles mis más cálidos saludos. Que Dios los bendiga y bendiga ricamente a ‘La voz de la profecía’”.

“Somos granjeros y vivimos en una zona remota de la provincia de Jiangxi. La ciudad nos queda muy lejos. Las transmisiones de onda corta son la única manera en que podemos recibir noticias. Aunque hay una iglesia, nos queda muy lejos de nuestra casa. Además, no puedo asistir en forma periódica por los trabajos de la granja. Por eso, los programas de radio son sumamente importantes para nosotros. Estamos satisfechos porque cada día temprano en la mañana podemos escuchar los mensajes de Dios”.

 

Esta carta resume la razón de ser del énfasis continuado de Radio Mundial Adventista en las transmisiones de onda corta como parte de su ministerio mundial. Hay literalmente cientos de millones de personas que jamás han escuchado hablar de Cristo, que jamás han conocido a un miembro de la Iglesia Adventista, que no puedes escuchar programas cristianos en los medios locales, y que no tienen acceso a Internet. A pesar de ello, la radio de onda corta puede viajar miles de kilómetros hasta sus países, sus hogares y sus corazones.

En especial, esta es la situación de la China —el mayor campo misionero de la Iglesia Adventista en términos de números— donde solo del tres al cuatro por ciento de su vasta población de 1300 millones de habitantes es cristiana. Con ese tremendo desafío en mente, AWR ha estado transmitiendo a la China desde el primer día en que comenzó a operar una estación de onda corta en la isla de Guam, en el Pacífico. En efecto, una de las principales motivaciones para construir la estación en esa ubicación fue permitir que la Iglesia Adventista alcance a la China con el evangelio. Al igual que con otros idiomas de AWR, los programas de la China son producidos por locutores nativos, que comparten el mismo ambiente y las mismas situaciones con sus oyentes.

En 2013, AWR completó una importante remodelación de la estación de Guam, lo que le permitió mejorar sus servicios no solo a la China sino también transmitir con mayor efectividad a países de toda el Asia, desde Corea del Norte y Vietnam hasta la India e Indonesia. En el presente, la estación transmite diez horas diarias de programas para la China, además de más de otros treinta idiomas para otros países.

Es un tanto difícil planificar las transmisiones para que los programas lleguen a la audiencia en los horarios pico, dado que China solo tiene una zona de tiempo en todo su territorio. Por lo general, un país de ese tamaño tendría cuatro o cinco zonas de tiempo. Pero en algunas regiones de China, algunos ya están levantados y en camino al trabajo, mientras que en otras regiones aún están durmiendo. Sin embargo, el gran volumen de programas que se producen en Hong Kong, Taiwán y otros lugares hace posible que AWR llene muchas horas de transmisión a lo largo del día.

 

Para suplir una necesidad crítica

“De los más o menos cuatrocientos mil adventistas de la China, aproximadamente la mitad vive en el campo —dice Daniel Jiao, secretario de la Unión Misión de la China—. La radio de onda corta es fundamental para los que viven en esas zonas remotas. Asimismo, veo que la radio es aún más importante para los no adventistas. Una vez que encuentran una iglesia, tienen un lugar donde adorar y acaso tener una Biblia. Pero nuestro centro de medios de Hong Kong recibe cartas de personas que dicen que han escuchado los programas de radio y comenzado a guardar el sábado, sin conocer a ninguna iglesia adventista. Se sienten felices de que gracias a nuestra obra pueden llegar a conocer a las iglesias locales”.

Como las señales de onda corta pueden viajar grandes distancias, los programas pueden ser transmitidos desde muy lejos y llegar a lugares que están cerrados a programas religiosos en los medios locales. Por cierto, ese es el caso de China, donde todos los medios de transmisión pertenecen o están asociados al gobierno, y donde un departamento del gobierno enumera los temas prohibidos para los medios internos del país.

“Hace algunos años — cuenta Dowell Chow, presidente de AWR— el flujo de cartas que los oyentes enviaban a la casilla postal de nuestro centro de medios en Hong Kong se detuvo repentinamente. Las cartas dejaron de llegar por completo. El personal tuvo que obtener una nueva casilla postal, publicitar en el aire la nueva dirección, y esperar que las cartas de los oyentes pudieran llegar nuevamente hasta la casilla.

“Aunque en el presente las iglesias de la China tienen la capacidad de operar con ciertas libertades, aún existen restricciones y una monitorización considerables, y tanto los miembros de iglesia como el público tienen que mostrarse extremadamente cautelosos”.

 

Incremento de la audiencia por Internet

La llegada de las transmisiones en línea —tanto por medio de programas a pedido como de podcasts— ha evadido muchas de esas restricciones y expandido geométricamente la audiencia de AWR. En la China, el cuarenta por ciento de la población (unos 540 millones de personas) tiene acceso a Internet. El podcasts en mandarín es el número 1 de AWR, dado que cuenta con más de ocho millones de suscriptores al momento de escribir estas líneas, y esa cifra crece día a día. Además del mandarín, AWR también sirve a la China por medio de programas de onda corta y en línea en uigur, cantonés, min nan y tibetano. Sin embargo, tanto  AWR como sus productores saben que aún hay mucho más que se podría hacer para alcanzar a las poblaciones que hablan una de las 298 “lenguas vivas” de la China.

Jiao dice: “La mayor parte de los mensajes que recibimos proviene de oyentes de Internet. Es más fácil que la gente nos contacte por Internet, dado que los que viven en la ciudad ya casi nunca escriben cartas. La ventaja de escuchar en línea es que las personas pueden escoger temas de su interés del archivo de programación y escucharlo no importa dónde estén. Esto realmente ha expandido la influencia de la radio”.

El volumen de correspondencia electrónica es tan grande que el centro de medios emplea a un “evangelista por Internet” tiempo completo para comunicarse con los oyentes y llevar a cabo estudios bíblico por correo electrónico, mensajes instantáneos, y chat de video. Muchos de estos oyentes son jóvenes muy educados que son difíciles de alcanzar por medio de las iglesias locales. Ellos cuentan sus problemas de manera muy abierta, y forman una relación cercana con el personal del centro de medios.

Estos diálogos en línea constituyen una impresionante demostración del alcance global de Internet: los mensajes han sido recibidos desde más de sesenta países, según el último informe. Los chinos que viven en otros países del mundo suman muchos millones. Como lo expresó un observador: “En todo el mundo existe un Barrio Chino”.

 

Desafíos y testimonios

Acaso no debería resultar una sorpresa que las nuevas tecnologías han producido nuevos desafíos. Durante cierto tiempo, el sitio web del centro de medios fue bloqueado en la China, y los oyentes del país no pudieron acceder a los programas en línea. Con el tiempo se halló una solución, y la voz de la esperanza puede ser escuchada una vez más en forma continuada.

Gente de todos los trasfondos posibles está respondiendo al mensaje del evangelio, y los testimonios se siguen sumando:

“Soy ingeniero de una gran fábrica de automóviles de la China ….”

“Trabajo en una fábrica de Shénzhen ….”

“Soy estudiante y tengo 20 años….”

AWR es en verdad un ministerio de vanguardia. Lo invitamos a asociarse a nosotros —en especial durante la Ofrenda Anual durante el mes de marzo para presentar a Cristo a aquellos que jamás han escuchado hablar de él.

Mother and child listening to radio in front of simple home.

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