Historias

En sus propias palabras

Sacrificio en el Congo

“La República Democrática del Congo es uno de los lugares más difíciles a los que alguna vez viajé —dice Dowell Chow, presidente de Radio Mundial Adventista—. Años de guerras civiles han hecho que la gente tenga que luchar para sobrevivir, en medio de una continua inestabilidad y prácticamente ninguna infraestructura. Pero es a menudo en los lugares de mayores desafíos donde se hallan los mayores ejemplos de fe y dedicación, lo que nos lleva a la historia de Kambale Mathe.

Es la historia de un hombre cuya vida podría haber sido mucho más cómoda de lo que es ahora. Mathe había estudiado en la Universidad Adventista de Lukanga, en la región de Kivu Septentrional, en la República Democrática del Congo. Chow describe el campus, que está ubicado en la parte alta de la ladera de una montaña, como “hermoso aunque primitivo; en ese entonces no había electricidad”.

Mathe obtuvo una maestría, y logró conseguir trabajo como maestro. De allí en más parecía haberse asegurado un futuro relativamente estable.

A pesar de ello, cierto día, escuchó que necesitaban un instructor bíblico para Misión Rafiki (un ministerio patrocinado por la División de Asia Pacífico Norte). Mathe se sintió impresionado a dejar su trabajo para dedicarse a la obra misionera de evangelización en la comunidad, a cambio de tan solo un pequeño estipendio con el cual apoyar a su familia.

Se le asignaron dos iglesias y un grupo. Desafortunadamente, una de las iglesias (Vutakohola, de la ciudad), estaba en muy malas condiciones. Años antes se había comenzado a construir una gran estructura para un templo, porque la población de la iglesia estaba creciendo. La obra progresó hasta que se levantaron varias paredes del edificio, pero en ese momento, el distrito fue dividido en dos y los miembros dejaron de apoyar la obra. La construcción se detuvo.

Cuando Mathe llegó, parecía no existir manera alguna de terminar de construir la iglesia. Pero él tenía un espíritu emprendedor, de manera que cuando tuvo la oportunidad de conseguir una máquina para moler la yuca, vio en ello una oportunidad.

La yuca es una raíz rica en almidón que es común en esa parte del mundo y se utiliza para fabricar harina. Mathe comenzó a moler la yuca para vender la harina. Ganó algo de dinero y compró otra máquina. Con esas dos máquinas, ganó un poco más de dinero, que usó para comprar cemento y madera. Pidió a los miembros de iglesia que dieran lo que pudieran y juntos lograron colocar el techo, gracias a las planchas de zinc donadas por la Misión Rafiki. Vutakohola ahora es un centro de adoración con capacidad para cientos de personas.

Mathe duplicó ese éxito en la aldea de Ndindi, donde también había un grupo nuevo sin templo. Eran tan solo unos pocos miembros, y por cierto no tenían dinero, pero Mathe comenzó a fabricar ladrillos a mano (a pesar del desafío de tener una pierna de madera). Eso llevó a otra donación de planchas de zinc para el techo de parte de la Misión Rafiki, y hoy los miembros cuentan con un lugar donde adorar a Dios cada sábado.

“Kambale Mathe es un tremendo ejemplo del espíritu de sacrificio y la pasión por la ganancia de almas —dice Chow—. Dejar la comodidad de un cargo en la enseñanza, para llevar a la familia a una aldea en aprietos con el propósito de hacer obra misionera… ¿cuántos de nosotros haríamos eso?”

Mathe dice: “Eso es lo que el Señor quiso que hiciera, y es lo que me gusta hacer”.

Mathe se sintió muy feliz al recibir de parte de Chow varios de los reproductores de audio Mega Voice, que funcionan con energía solar. Gracias a los programas pregrabados en los reproductores, Mathe podrá llevar el evangelio a aún más gente de ese rincón del África.

 

 

 

Mother and child listening to radio in front of simple home.

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